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La confusión en la identificación de los síntomas dificulta el diagnóstico de la anafilaxia en lactantes

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SEICAP · 02 junio 2021 08:30

La confusión en la identificación de los síntomas dificulta el diagnóstico de la anafilaxia en lactantes y, por tanto, puede retrasar la aplicación del tratamiento más efectivo, los autoinyectores de adrenalina, según han destacado diversos especialistas reunidos en el XLV Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP).

La anafilaxia tiene distintos patrones de síntomas en función de la edad, siendo más comunes en lactantes los que aparecen a nivel cutáneo y los vómitos, también muy frecuentes en esta etapa en lactantes sanos. En los últimos años su prevalencia en esta franja de edad ha experimentado un aumento exponencial (del 0,3 al 5,1 por ciento), por lo que los expertos subrayaron la importancia de mejorar el reconocimiento de esta entidad para hacer un tratamiento adecuado y precoz.

Según un trabajo reciente publicado en Current Allergy and Asthma Reports, el diagnóstico de la anafilaxia en lactantes no se reconoce y a menudo se pasa por alto, lo que conduce a un tratamiento inadecuado.

"Los lactantes no son capaces de verbalizar los síntomas habituales de las reacciones anafilácticas como el picor o el dolor abdominal. Además, tenemos la particularidad de que en esta etapa son muy frecuentes el llanto, las regurgitaciones o la tendencia al sueño después de la ingesta por lo que, aunque pueden orientar, también pueden confundir", apuntó el coordinador del Grupo de Trabajo de Anafilaxia de la SEICAP, José Domingo Moure González.

Los alergólogos pediátricos consideran fundamental contar con una historia clínica detallada para no cometer errores en el diagnóstico. Por ejemplo, las lesiones de urticaria aparecen con frecuencia como consecuencia de un exantema viral y, junto con síntomas respiratorios, podrían llevar a una malinterpretación por afectación de dos órganos, algo propio de la anafilaxia.

La causa más frecuente de anafilaxia en lactantes es la alergia alimentaria y su tratamiento es el mismo que para los niños mayores y los adultos: la adrenalina. "No existe ninguna contraindicación para su uso en esta etapa, debe administrarse vía intramuscular, en la cara antelolateral del muslo. Lo fundamental es que sea administrada sin demora tras el inicio de los síntomas para asegurar un mejor pronóstico", comentó Moure.

Sin embargo, según la citada revisión y también reflejado en la última guía de anafilaxia de la World Allergy Organization (WAO), una vez realizado el diagnóstico, la adrenalina sigue infrautilizándose. "Debemos concienciar a los pacientes, a sus familiares y también a los profesionales sanitarios en el uso rápido de la adrenalina intramuscular, que en nuestro medio se administra de un modo fácil y seguro con el uso de los autoinyectores que la mayoría de estos pacientes ya diagnosticados deberían llevar consigo", añadió.

A pesar de la tendencia al aumento de la anafilaxia en lactantes, las reacciones suelen ser menos graves que en niños más mayores, por eso los alergólogos pediátricos consideran que el primer año de vida resulta clave para interferir en la evolución de la alergia alimentaria, tanto a nivel preventivo como terapéutico.

"De ahí la importancia de la introducción precoz de alimentos para que en el primer año ya estén presentes en la dieta la mayoría de alérgenos alimentarios", enfatizó Moure. En cuanto al tratamiento, los estudios existentes hasta el momento con inmunoterapia oral a alimentos en lactantes y preescolares arrojan una esperanza futura para los niños alérgicos.

Anafilaxia por fármacos

Desde un punto de vista pediátrico, los fármacos más implicados en reacciones de anafilaxia son los AINE, aunque los que causan reacciones inmediatas con mayor frecuencia son en primer lugar los antibióticos (principalmente los betalactámicos), seguidos de los AINE (dipirona, ibuprofeno).

"Las reacciones por fármacos representan la cuarta causa más común de consulta por reacciones alérgicas en la población pediátrica, después de la rinoconjuntivitis, el asma y la alergia alimentaria", explicó el coordinador del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma, Luis Moral.

Las consultas por reacciones sospechosas a medicamentos son frecuentes, por ello, los alergólogos pediátricos avisan de las implicaciones que esas sospechas pueden tener para la salud de los niños. "Hasta que se confirma el diagnóstico de alergia a medicamentos, se les suele prescribir otros fármacos que no son de primera línea y, por tanto, son menos efectivos, pudiendo ser más tóxicos y costosos. A veces, incluso no existe un medicamento alternativo", añadió el citado especialista.

Sin embargo, cuando se completa el estudio cerca del 90-95 por ciento de las sospechas no se confirman. "Por tanto, es importante llevar a cabo un estudio exhaustivo que nos ayude a quitar la etiqueta de alérgico a determinados medicamentos, para permitir el uso de aquellos que pueden ser útiles para la vida del niño y, por tanto, mejorar su calidad de vida", concluyó Moral.

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