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Un millón de muertes son atribuibles cada año en el mundo a la quema de combustibles fósiles

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Nature · 16 junio 2021 09:00

Un equipo internacional ha analizado la mortalidad nacional de más de 200 países en 2017 y concluye que más de la mitad de las defunciones se pueden atribuir a la combustión de carbón.

Un grupo interdisciplinario de investigadores de todo el mundo ha examinado exhaustivamente las fuentes y los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud, no solo a escala mundial, sino también nacionalmente para más de 200 países. Las conclusiones y el acceso a sus datos, que se han hecho públicos, se publican en Nature Communications.

El trabajo revela que, en todo el mundo, más de un millón de muertes fueron atribuibles a la quema de combustibles fósiles en 2017. Más de la mitad de esas muertes fueron atribuibles a la combustión de carbón.

La contaminación es a la vez una crisis global y un problema devastadoramente personal. La analizan los satélites, pero las partículas PM2,5, que pueden infiltrarse en los pulmones de una persona, también afectan a quienes cocinan en estufas.

"Las PM2,5 son el principal factor de riesgo ambiental de mortalidad en el mundo. Nuestro principal objetivo es conocer sus fuentes", afirma Randall Martin, de la Universidad de Washington en San Luis (Estados Unidos).

Este investigador ha dirigido el estudio conjuntamente con Michael Brauer, e la Universidad de Columbia Británica (Canadá).

La primera autora, Erin McDuffie, investigadora asociada visitante en el laboratorio de Martin, utilizó varias herramientas informáticas para entrelazar los datos y mejorarlos. Desarrolló un nuevo conjunto de datos globales sobre las emisiones de contaminación atmosférica, lo que lo convirtió en el conjunto de datos más completo de las emisiones en ese momento. McDuffie también aportó avances al modelo GEOS-Chem, una avanzada herramienta computacional utilizada en el laboratorio de Martin para modelar aspectos específicos de la química atmosférica.

Gracias a esta combinación de emisiones y modelos, el equipo pudo determinar las distintas fuentes de contaminación atmosférica, desde la producción de energía hasta la quema de petróleo y gas, pasando por las tormentas de polvo.

Este estudio también utilizó nuevas técnicas de teledetección desde satélites para evaluar la exposición a las PM2,5 en todo el mundo. A continuación, el equipo incorporó la información sobre la relación entre las PM2,5 y los resultados sanitarios de la Carga Mundial de Morbilidad con estas estimaciones de exposición para determinar las relaciones entre la salud y cada una de las más de 20 fuentes de contaminación distintas.

En última instancia, los datos refuerzan gran parte de lo que los investigadores ya sospechaban, sobre todo a escala mundial. Sin embargo, ofrecen información cuantitativa en diferentes partes del mundo, desvelando qué fuentes son las culpables de la grave contaminación en diferentes zonas.

Por ejemplo, las estufas y la calefacción doméstica siguen siendo responsables de la emisión de partículas en muchas regiones de Asia, y la generación de energía sigue siendo un gran contaminante a escala mundial, señala McDuffie.

Un aspecto único de esta investigación es el uso de los mismos conjuntos de datos y metodología para analizar la contaminación a diferentes escalas espaciales. "Los estudios anteriores acaban teniendo que utilizar conjuntos de datos o modelos de emisiones diferentes", comenta McDuffie. En esos casos, es difícil comparar los resultados de un lugar con los de otro.

"Podemos comparar más directamente los resultados entre países –comenta-. Incluso podemos examinar las fuentes de contaminación en lugares que han aplicado algunas medidas de mitigación, frente a otros que no lo han hecho para obtener una imagen más completa de lo que puede o no estar funcionando".

Y las fuentes naturales también desempeñan un papel. En el África subsahariana occidental, por ejemplo, el polvo arrastrado por el viento representó en 2017 casi tres cuartas partes de las partículas en la atmósfera, en comparación con la tasa mundial de solo el 16 por ciento. Las comparaciones de este estudio son importantes a la hora de considerar la mitigación.

"En última instancia será importante tener en cuenta las fuentes a escala subnacional a la hora de desarrollar estrategias de mitigación para reducir la contaminación atmosférica", añade la investigadora.

Referencia: Nat Commun. 2021.12,3594. doi: doi.org/10.1038/s41467-021-23853-y

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